Como católicos, a menudo nos encontramos actuando por inercia. Creemos en nuestra fe, pero nos cuesta ponerla en práctica; no somos los discípulos activos que estamos llamados a ser.
Un discípulo activo es alguien que se esfuerza cada momento de cada día por imitar a Jesús, alguien que desea una relación tan estrecha con Dios que cada área de su vida se transforma.
El Reto de 40 Días del Discípulo Activo te ayudará a ser más como Cristo mientras cultivas las ocho características más importantes en la vida de un discípulo:
